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Tu mentor será tu ventaja competitiva

A inicios de la década de 2010 yo seguía estudiando Ingeniería en Sistemas Computacionales en una universidad técnica en la ciudad de Colima. Siempre supe que quería desarrollar software profesionalmente, así que no dudé en aplicar a una vacante y eventualmente ganarme un puesto en una firma de desarrollo local. No era mi primer trabajo en la industria, pero sí era la primera vez que estaba en un lugar donde sabían lo que hacían. Podría encontrar un mentor. Me contrataron como trainee de medio tiempo, solamente iba por las tardes a la oficina. 

Estaba emocionado y con ganas de aprender. Llegaba a la oficina, me preparaba un café o un té de la mesa de servicio que estaba cerca de los cubículos. Con bebida en mano, me sentaba en espacio para leer y aprender el tema que se me había asignado para ese día. Metodologías de desarrollo de software, Git, o Ruby on Rails.

Los días se hicieron semanas, las semanas se hicieron meses y yo seguía aprendiendo. Todos los días había discusiones, sesiones de preguntas y respuestas, y durante las famosas idas a la tienda para despejarnos comentábamos acerca del trabajo y lo que estábamos haciendo. Era un ambiente nutritivo.

Aun así, creo que no te podría listar las habilidades técnicas que aprendí durante mi estancia en aquella primera empresa. Después de casi 10 años se ha vuelto bastante difícil recordar si intenté aprender primero Ruby on Rails o git. Pero de lo que sí me acuerdo es que aprendí una de las lecciones más valiosa de mi vida profesional y personal: la importancia de tener un mentor.

Durante mi breve estancia en aquella empresa, hubo algunas personas ofrecieron una mano paciente para responderme cualquier pregunta que pudiera tener. Siempre de buena gana, siempre de manera didáctica, y nunca importando cuántas veces tuviéramos que repasar el tema. Más que una tecnología en particular, o una metodología de trabajo, estas personas me enseñaron que está bien tener dudas. Me hicieron ver el valor de saber cómo formular preguntas. Que es válido no ser experto en todo. Entendí que ser novato es algo bueno porque no estoy viciado con malas prácticas, tengo ojos frescos, y no sigo dogmas.

Que de cada 100 personas que me voy a encontrar en mi vida, hay por lo menos 2 o 3 que me quieren ver teniendo éxito.

Estas personas fueron (y siguen siendo) mis mentores. A estas personas, hoy me siento orgulloso de decirles “amigo”.

El camino ya recorrido

Sea cual sea tu industria, área profesional o especialización laboral, te puedo asegurar algo: hay alguien que ya lo ha hecho antes.

Si tu personalidad es algo parecida a la mía, es probable que el saber que no serás el único o el primero en intentar algo te desmotive. Si es tu caso, no cierres aún este artículo. Quédate conmigo, déjame intentar cambiar tu perspectiva.

El que no seas el primero en intentar hacer algo significa que alguien allá afuera ya tiene las respuestas a las preguntas que ni siquiera te has hecho aún.

Así que lejos de desanimarte, alégrate. Porque dentro de todas esas personas que “van adelante” se encuentra tu futuro mentor. Con una combinación de esfuerzo y suerte, encontrarás alguien que te va a ayudar a descubrir tanto las herramientas como las metodologías necesarias para que tengas éxito en tu área de especialización.

Fue tanto el impacto positivo de mis mentores en aquel momento, que decidí involucrarme en la comunidad y contribuir en lo que pudiera. Ser mentor para alguien más.

Regularmente, hablo en universidades, y comparto experiencias en mis podcasts. Últimamente, también estoy experimentando en esta misma página, dando consultas privadas a personas que vayan iniciando en la industria. Si sientes que necesitas ayuda con tu carrera profesional, tu situación de trabajo remoto, o quieres mejorar tu productividad, puedes contactarme aquí.

¿Cuándo buscar un mentor?

La respuesta corta es que el mejor momento para encontrar un mentor fue hace 20 meses. El segundo mejor momento es hoy.

Invariablemente, llegará un momento de tu vida en el que sentirás que estás atrapado o atrapada en una encrucijada. No tendrás ni la más mínima idea de cómo continuar en tu camino a cumplir tus metas, ya sean profesionales o personales. En ese momento es cuando puedes recurrir a tu mentor y pedirle guía para poder continuar.

La vida, desafortunadamente, rara vez te va a avisar cuando las cosas se vayan a poner difíciles. Entonces, es mejor “ganarle tiempo al tiempo” y encontrar a ese mentor cuanto antes.

Sentir que no hay rumbo, que las cosas están más complicadas de lo que podemos soportar, y que probablemente no servimos para lo que estamos haciendo es parte de la misma naturaleza humana. No respeta sexo, religión, preferencias políticas, carrera, o expectativas. Sin embargo, sí hay etapas en las que se es más susceptible a tener este tipo de pensamientos y sentimientos: al iniciar algo nuevo.

Algo que no muchas personas tienen en cuenta es que un mentor no necesariamente debe de ser una persona externa. Nosotros podemos ser nuestros propios mentores en algunas situaciones.

Por ejemplo, las habilidades especializadas que me permiten crear aplicaciones móviles desde cero no necesariamente me ayudarán a tocar mejor la guitarra. Pero mi experiencia aprendiendo a aprender cómo desarrollar aplicaciones me puede ayudar a que mi experiencia para aprender a tocar mejor la guitarra sea menos frustrante. En este ejemplo, una experiencia personal previa me está ayudando a cumplir mis metas actuales. Estoy siendo mi propio mentor.

Sin embargo, cuando estamos explorando un área completamente nueva y ajena a nuestros conocimientos y pasado, no podremos contar nosotros mismos para salir adelante. Habrá que buscar ayuda de un mentor externo. Pero, ¿cómo encontrar un buen mentor?

Características de un buen mentor

Un buen líder o mentor predica con el ejemplo. La regla cardinal para elegir un buen mentor es encontrar aquella persona que encarne la visión de quien quieres ser y qué quieres hacer en un futuro. Un buen mentor ha pasado por lo que tú estás pasando y tiene la compasión para guiarte por el camino del éxito.

Observa y pon atención no solamente a los logros de la persona, sino a los métodos que usa para alcanzarlos. ¿Cómo trata a su equipo de trabajo? ¿Te transmite confianza y se maneja con honestidad?

Aquella persona digna de ser tu mentor tiene bien claro el beneficio de abrir el camino para aquellos que quieren desarrollarse profesional y personalmente. Sabe que el conocimiento es poder, y que al empoderar a las nuevas generaciones, el futuro de su comunidad solamente se verá enriquecido.

Un mentor que se preocupe porque crezcas no te dará la respuesta que quieres escuchar; cambiará tu perspectiva para que puedas apreciar la solución desde otro punto de vista. Te enseñará la puerta, pero tú deberás cruzarla. No te pondrá trabas, ni intentará llevarse el crédito de tus logros.

Del mejor mentor que tengas en tu vida, te quedarás con sus valores y su visión del mundo, y tú te encargarás de usarlos bajo tu propio criterio. Tu mentor sembrará en ti una idea que dará frutos en el futuro, pues sabe lo que viene.

¿Por qué es importante pensar detenidamente en las características de tu mentor? Porque deberás de confiar en que todos sus consejos y opiniones están siendo expresadas con el objetivo de hacerte mejorar.

Me permito recalcar que lo más relevante es que confíes en tu mentor. Como en cualquier relación personal, la confianza es clave. Si no confías en su experiencia, en su metodología, o en su criterio, ¿por qué le pedirías consejo?

Cómo conseguir a tu mentor, y consejos para mantenerlo

Por más sencillo que parezca, cuando hayas elegido a la persona que te gustaría que fuera tu mentor, lo único que tienes que hacer es preguntar. Recuerda que un buen mentor reconoce el valor de que haya más personas teniendo éxito, y más veces de la que no, estará abierto a responderte cualquier duda que puedas tener.

Buenas (…), algún día de estos me regalas unos minutos? Tengo unas preguntas sobre management y liderazgo de las cuales me gustaría conocer tu perspectiva

Hace unos días envié ese mensaje. El resultado fue una llamada de hora y media que me despejó un sinfín de dudas, permitiéndome concentrarme en un problema particular con una nueva perspectiva de cómo debería de abordarlo.

Este caso, en particular, la persona a la que le mandé el mensaje es alguien a quien respeto y admiro. Aunque no necesariamente nos toca trabajar juntos, el sentimiento de confianza es palpable, así que no dudé en pedir consejo. Estoy seguro de que la experiencia de alguien que ya pasó por lo que estoy pasando yo, puede agregar más valor a la situación que mi ansiedad de lidiar con algo nuevo.

Acá te dejo algunos consejos más puntuales:

  1. Sé realista. Por más que me gustaría pedirle consejos de management a Tim Cook, sé que no será posible. Sin embargo, en mi vida sí tengo personas que encarnan los valores que busco en un buen mentor, así que recurro a ellos.
  2. Sé responsable. Aunque es cierto que un buen mentor disfruta brindarte ayuda o darte su punto de vista, debes de tener claro que no es esa su principal actividad del día. Sé consciente y no busques una llamada de 3 horas cada tercer día.
  3. Sé claro y objetivo. Este punto va relacionado con el anterior. Cuando tengas la atención de tu mentor, te aconsejo que llegues con preguntas claras y concisas sobre tu situación y cómo quieres que te ayude.
  4. Sé congruente. Si pides consejo a alguien, y luego vas e ignoras todo lo que te dijeron, ¿con qué cara te acercarías a pedir un nuevo consejo?

Como en cualquier relación personal y laboral, también debes de considerar que simplemente hay días en los que no será posible obtener lo que queremos. Probablemente, tu mentor esté buscando a su mentor para intentar lidiar con sus propios problemas.

Nutrir la relación con tu mentor es una de las mejores cosas que puedes hacer para mejorar tus probabilidades de tener éxito.

Conclusiones

En tu arsenal de ventajas competitivas, una de tus herramientas principales debe de ser un excelente mentor. No te detengas al hacer preguntas, pero trabaja constantemente en hacerlas mejor. Los mejores exponentes de tu industria o tu área profesional están esperando que les mandes ese mensaje.

Y cuando sientas que lograste sobrepasar el problema que te hizo buscar un mentor en primer lugar, date cuenta de algo: ahora tú puedes ser el mentor de alguien más. Pay it forward.