Todos sufrimos del síndrome del impostor.

Tan solo basta con hacer una búsqueda en Twitter para darte cuenta de que no estás sola. A unos nos vuelve paranoicos. A otros nos paraliza completamente, mientras que a varios simplemente nos atormenta en cada decisión que tomamos en nuestra vida profesional.

Cuando hablamos del síndrome del impostor también estamos hablando, hasta cierto punto, de vergüenza. Seguramente a ti también en tu niñez te dijeron que estar mal es algo que deberías de evitar a toda costa. Probablemente en varias ocasiones te dijeron, como a mí, que si no tenías algo bueno que aportar, mejor no aportaras nada.

Vivir el día a día con síndrome del impostor es agobiador. Sobre todo si trabajas en equipo. Y aún más, si trabajas en un ambiente ultra competitivo como lo es el desarrollo de software. El miedo de exponer una idea y quedar mal, como el que no sabe. El síndrome del impostor hace que nada de lo que tienes que aportar pueda salir a la luz. Pero todo esto se puede prevenir.

Considera lo siguiente: así como no mandarías código a producción sin probarlo o validarlo, tampoco deberías de convertir ideas en código sin antes pulirlas con tu equipo.

La próxima vez que sientas miedo de quedar “mal parada” por compartir tu idea de solución con el resto del equipo, recuerda: eso también es hacer software. Estás probando la viabilidad de la idea. Si escribir tests te ayuda a confiar más en tu implementación, exponer tus ideas con tu equipo y recibir feedback de ellas te ayuda a confiar más en que vas por el camino correcto.

Vencer el síndrome del impostor es tarea de todos

Si bien cada quien lo experimenta de manera diferente, todos en algún momento de nuestra vida nos hemos identificado (o nos vamos a identificar) con este síndrome. Creo que es una de las pocas cosas en las que todos podemos estar de acuerdo: el síndrome del impostor es algo que tenemos que tratar.

Y creo que es responsabilidad de todos los que estamos en esta industria buscar maneras de erradicarlo.

Recientemente me compartieron una técnica que ha hecho maravillas para mí y mis equipos. Nos ha ayudado a bajar la barrera de entrada a discusiones, y al mismo tiempo, ha ayudado a que las soluciones a las que llegamos como equipo sean más diversas y ricas en perspectivas. La técnica se llama Wrong Answers Only, o “respuestas incorrectas únicamente”, pero me gusta más el nombre en Inglés.

Wrong Answers Only se trata de poner como regla, en cualquier discusión de equipo, que únicamente se vale compartir respuestas incorrectas.

La barrera de entrada ahora es mucho más baja, porque ahora lo que no quieres es estar en lo correcto. Dale rienda suelta a tu imaginación, y di lo primero que se te venga a la mente. Conforme va avanzando la reunión, la abundancia de ideas que no están atadas a la expectativa de tener que estar bien comienza a ofrecer un panorama mucho más amplio y diverso de soluciones posibles.

Poco a poco, utilizando esta técnica, los miembros del equipo ganamos confianza en nosotros mismos y aprendemos que estar mal es parte del proceso de aprendizaje. Y mientras más nos demos cuenta de lo anterior, más se rompe la asociación de que estar en lo incorrecto es un juicio directo sobre nuestra valía y capacidades como profesionales.

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